El útero como laboratorio

En 2024 el MSP comenzó a indicar la vacuna contra el virus respiratorio sincitial (VRS) a las embarazadas en Uruguay a partir de la semana 32. Se trata de Abrysvo fabricada por Pfizer. Casualmente desde ese mismo año está en curso un estudio para probar su eficacia en uruguayas y argentinas, registrado en la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

A continuación, presentamos una publicación de 2023 con los entretelones de los dudosos ensayos mediante los cuales ese año la FDA aprobó Abrysvo en un procedimiento acelerado.

En la década de 1960, fracasaron las pruebas de una vacuna contra el VRS para niños. Los vacunados desarrollaron una forma más grave de la enfermedad al infectarse naturalmente después con el VSR. Hubo hospitalizaciones masivas y muertes entre los niños vacunados. Ese ensayo permitió identificar el «aumento de la enfermedad respiratoria asociado a la vacuna». Fue el principal obstáculo para el desarrollo de vacunas contra VSR durante décadas.

Bronquiolitis: Los encubrimientos y presiones de Pfizer para imponer una vacuna riesgosa para la salud infantil

En 2023 Pfizer lanzó una «vacuna materna» contra el VSR, principal virus responsable de la bronquiolitis. La idea es vacunar a las embarazadas para proteger a sus bebés. El Dr. Peter Selley, investigó los resultados de Pfizer. Descubrió que la vacuna era menos efectiva de lo que afirmaba el fabricante y duplicaba el riesgo de parto prematuro. El artículo publicado en 2022 muestra que el riesgo de parto prematuro es 3,5 veces mayor en el grupo que recibió la vacuna que en el grupo que recibió el placebo. En otro artículo publicado en el New England Journal of Medicine se reporta que los nacimientos antes de las 34 semanas (un embarazo normal dura entre 40 y 41 semanas) son el doble de frecuentes entre las madres vacunadas.

Me llamaron la atención los casos de ictericia, una afección estrechamente relacionada con el parto prematuro”, relata Peter Selley. Nacer prematuramente puede tener consecuencias dramáticas, a veces fatales, para el bebé: cuanto antes nazca, mayores serán los riesgos. Los bebés prematuros son particularmente vulnerables a virus, como el VRS, responsable de la mayoría de los casos de bronquiolitis.

El recuento de ictericia y prematuridad observado en el ensayo de Pfizer muestra cómo los casos fueron distribuidos artificialmente en grupos para atenuar su impacto. En lugar de clasificar los casos en una sola categoría de ictericia, Pfizer los dividió en cinco grupos y además dividió la población vacunada en cuatro grupos según la dosis y la presencia o ausencia de adyuvante. La maniobra con los datos diluye el resultado estadístico. Pero los números siguen diciendo lo mismo: la ictericia se reportó con el doble de frecuencia en bebés de madres vacunadas. La ictericia, generalmente benigna, puede causar complicaciones. Los bebés prematuros son mucho más susceptibles a presentar ictericia.

Además, la vacuna no muestra ningún beneficio en términos de mortalidad ni hospitalizaciones por infecciones respiratorias. El fabricante afirma una reducción del 82 % en el riesgo de VRS para el bebé pero ese es el riesgo relativo. Si se calcula el riesgo absoluto, es de alrededor del -0,5 %.

Ante estos hallazgos el British Medical Journal (BMJ) en mayo de 2023 publicó un editorial y un artículo que instaban a la vigilancia.

El ensayo de Pfizer involucró a 14.763 personas en más de 400 centros de 18 países. Más del 45 % de los participantes se inscribieron en Estados Unidos, donde la compensación ofrecida a los voluntarios fue considerable: más de 1.000 dólares.

El protocolo del ensayo —el documento que describe sus objetivos y procedimientos— especificaba que los nacimientos prematuros estarían sujetos a una mayor monitorización. En la jerga médica, esto se conoce como un «evento adverso de especial interés«. Curiosamente, el laboratorio estadounidense no consideró necesario comunicar esta información en el consentimiento que debieron suscribir los participantes del ensayo, señala el BMJ.

Esta decisión es aún más impactante si se tiene en cuenta que un ensayo clínico posterior realizado por GSK, con una vacuna prácticamente idéntica a la de Pfizer, tuvo que suspenderse en febrero de 2022. ¿Las razones de esta suspensión? Un mayor número de nacimientos prematuros en el grupo que recibió la vacuna. Este grupo también vio duplicarse las muertes neonatales.

En agosto de 2023 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó Abrysvo, mediante un procedimiento acelerado, teóricamente pensado para «innovaciones revolucionarias», pero que se está convirtiendo en la norma bajo la presión de las farmacéuticas. La UE hizo lo mismo dos días después.

La alerta también se refiere al formulario para participar del ensayo de Pfizer, que presuntamente presentaba severas fallas. El formulario contenía una fórmula médicamente muy cuestionable:

Usted podría experimentar los riesgos asociados con la vacuna del estudio (RSVpreF o placebo), pero no su bebé, ya que este no recibirá la vacuna del estudio ni el placebo directamente”.

Los formularios de consentimiento son documentos que firman todos los participantes en un ensayo clínico, en particular para confirmar su acuerdo de participar libre y conscientemente en este proceso, y para dar fe de que han recibido la información necesaria. Curiosamente, los firmados por algunos participantes en el ensayo de Pfizer incluyen otra declaración más abajo, que contradice la primera:

«Sin embargo, el equipo del ensayo no conoce todos los efectos que la vacuna en estudio, o la participación suya o de su bebé en este ensayo, puede tener sobre usted o su bebé. Estos efectos pueden ser leves o graves. En algunos casos, estos efectos pueden ser duraderos o permanentes, e incluso podrían suponer un riesgo de muerte. El equipo del ensayo puede decidir si usted o su bebé requieren medidas o medicación adicionales para abordar los efectos adversos. El médico a cargo del ensayo también puede decidir retirarle a usted o a su bebé del ensayo».

¿Cómo se explica esta contradicción? Podría tratarse de un simple descuido: los autores podrían haber estado pensando en las reacciones típicas tras una inyección: enrojecimiento y dolor localizados en el sitio de punción y fiebre. Los efectos de la punción no afectan al feto pero la fiebre en la madre puede afectar al niño. Un Comité de Ética de Investigación (CRI) es un comité de ética responsable de garantizar el respeto de los derechos de los participantes en un ensayo clínico. En Estados Unidos, los CRI se están privatizando cada vez más.

El gran misterio de la lactancia materna

Otra inconsistencia importante en los resultados de estos ensayos es que no especifican si los bebés fueron amamantados o no, ni ofrecen ningún análisis de este factor. La lactancia materna reduce el riesgo de que un bebé contraiga bronquiolitis aproximadamente a la mitad, y si la contrae, disminuye su gravedad. Por lo tanto, determinar el impacto de este factor en un ensayo de vacunas contra la bronquiolitis es esencial. Porque la bronquiolitis evitada al reción nacido, sería consecuencia de la lactacia materna y no de la vacunación de la madre durante el embarazo.

“Los científicos llevan décadas observando que la lactancia materna reduce a la mitad el riesgo de que el bebé contraiga VSR y su gravedad. Pfizer ha omitido comunicar el impacto de la lactancia materna en la eficacia de la vacuna”. Sin embargo, parece que la EMA sí obtuvo esta información, en un documento europeo que evaluaba la vacuna:

Entre los factores que aumentan el riesgo de bronquiolitis se incluyen la prematuridad, los antecedentes familiares de asma y no haber recibido lactancia materna o haberla interrumpido precozmente.

Para la industria y las principales farmacéuticas, el VRS está demostrando ser un excelente negocio. Mientras tanto, la vacuna contra VSR en embarazadas aumenta los nacimientos prematuros y estos aumentan en bebés la ocurrencia de la misma bronquiolitis que se pretende prevenir con la vacunación materna.

Situación en Uruguay

En Uruguay, se redujo la indicación de lactancia materna de 2 años a 6 meses.

En la EMA hay registrado un estudio retrospectivo para la vacuna contra VSR Abrysvo de Pfizer en el que participan uruguayas. Comenzó en 2024 y su finalización está prevista para 2027.

El MSP elaboró un informe sobre la aplicación de tres vacunas en el embarazo durante 2025: contra VSR, antigripal y triple bacteriana (TdaP), disponible aquí. El tono del informe es exitista. Reporta sólo la supuesta disminución de la bronquiolitis en los recién nacidos por efecto de la vacunación contra VSR, sin aportar datos sobre abortos, partos prematuros, ictericia ni ningún otro efecto no buscado.

En 2026 el MSP persiste en la política de vacunar en el embarazo contra VSR. Además de la vacuna antigripal y la triple bacteriana, agregó la anticovid.

Sobre el consentimiento informado previo a la vacunación en el embarazo con tres vacunas durante 2025 y de cuatro vacunas durante 2026, el MSP respondió una solicitud de información en estos términos:

La Unidad de Inmunizaciones informa que las vacunas administradas en el marco del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del Ministerio de Salud Pública no requieren la firma de un consentimiento informado escrito, en tanto se trata de intervenciones sanitarias de carácter preventivo, incluidas en políticas públicas nacionales, con indicación basada en evidencia científica y aval regulatorio vigente.

Es evidente que la base científica del MSP excluye la advertencia de vigilancia por el BMJ y todas las fuentes aquí presentadas.

2 comentarios sobre “El útero como laboratorio”

  1. soy una mujer de 49 años me exigen en mi trabajo que me dé las dosis de la triple viral porque trabajo con adolescentes.yo ya tuve sarampion y un principio de meningitis

    cómo puedo negarme a vacunarme ?
    cómo puedo refutar desde lo legal incluso si me siguen presionando ?

    desde ya gracias

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