El MSP y la ANEP se asociaron para medicalizar a alumnos sanos y vitales.
El plan oficial para este año es recibir al MSP en las escuelas para aplicar TRES vacunas en el mismo acto a todo el alumnado de 11 años: triple bacteriana acelular, VPH y antimeningocócica.
El anuncio fue hecho por el MSP a través de un medio de comunicación cuyo periodista se hizo eco de la iniciativa, en un artículo que más que reflejar aspectos periodísticos o investigación, muestra una condescendencia con el relato oficial. Invocando a Varela y su prematura muerte a los 34 años de edad «sin casi vacunas«, sugiere que esta iniciativa es una idea original del MSP, cuando en realidad es una directiva de la OMS y en particular de la OPS que es el principal proveedor de las vacunas uruguayas.
Este escenario plantea preguntas fundamentales sobre la eficiencia de los responsables de las políticas públicas. Como ciudadanos, es necesario evaluar la gestión de quienes administran los recursos del Estado.
A diferencia del uso puramente emocional que ciertos sectores hacen de la figura de Varela para evitar la argumentación objetiva (como apela el periodista en su artículo), cabe recordar su advertencia: ‘La tiranía de la ignorancia es la más terrible de las tiranías, porque es la única que no se siente’. Utilizar la institución escolar como un agente de imposición, basándose en el principio de autoridad ante la falta de argumentos, contradice el pensamiento vareliano.
Si «el niño no es un vaso que se llena, sino un fuego que se enciende«, la escuela debe ser el ámbito para la construcción y el debate de ideas, no un espacio donde se aplique la autoridad jerárquica sobre niños de 11 años.
¿Cuáles son hoy las prioridades de la ANEP? ¿Es erradicar la deserción escolar, mejorar el desempeño o potenciar el desarrollo integral? ¿O acaso el organismo ha pasado a operar, en los hechos, como una extensión logística del Ministerio de Salud Pública y un agente de la industria farmacéutica? Es imperativo cuestionar este rumbo, considerando que es la ciudadanía quien financia esta estructura con sus impuestos.
Lo que no dice el MSP
Revisando la información disponible en los prospectos de los fabricantes de cada una de las tres vacunas, surge que:
- Vacuna triple bacteriana acelular: se evaluó su coadministración con las vacunas antigripal y hepatitis B. No se aporta información sobre interacción con la del VPH ni con la antimeningocócica.
- Vacuna contra VPH: informa que puede aplicarse junto con la triple bacteriana acelular, pero no brinda datos sobre su administración concomitante con la antimeningocócica.
- Vacuna antimeningocócica: el propio fabricante señala que “aún no se ha establecido la duración de la protección”. Además, advierte que “en ausencia de estudios de compatibilidad, esta vacuna no debe mezclarse con otros medicamentos”, sin aportar información específica sobre coadministración con las otras dos.
La pregunta es inevitable: ¿qué respaldo científico tiene entonces el “triple acto”? Cuando no hay estudios específicos publicados, el procedimiento deja de ser política sanitaria basada en evidencia para convertirse en una desición puramente ideológica.
Consentimiento: un dato revelador
En Uruguay, las vacunas de calendario se aplican rutinariamente a menores y adultos en los vacunatorios sin requerir el consentimiento informado escrito previo.
En este caso y como en oportunidades anteriores de vacunación en las escuelas, se enviará a cada familia tan sólo un formulario de autorización como «consentimiento informado«.
¿Por qué la excepción? Si es una práctica tan consolidada y exenta de incertidumbre, ¿por qué trasladar la responsabilidad a las familias?
Cuando aparece el consentimiento, aparece también el reconocimiento implícito de que existe controversia o, al menos, necesidad de inmunidad legal para el MSP. En cambio para la infancia, sujeto de experimentación, no hay garantías en caso de sufrir efectos adversos graves por las vacunas.
¿Qué hacer?
La decisión corresponde a cada familia. Es conveniente dialogarla en casa. En Uruguay rige el principio de autonomía progresiva: los menores tienen derecho a participar de las decisiones sobre su propio cuerpo según su grado de madurez y en particular sobre estas vacunas que se les aplicaría juntas sin evidencia de su seguridad. A los 11 años están más que maduros para entender y decidir sobre las vacunas.
Explícales que podrán llevar el «consentimiento firmado» —sea afirmativo o negativo— para que nadie quede expuesto, señalado o presionado.
También es una opción de la familia que el niño se ausente ese día de la escuela, para evitar errores por vacunar niños sin la autorización correspondiente, como ocurrió en anteriores jornadas de vacunación en escuelas: 2018, 2019 y 2024. No se debería re vacunar a un niño ya vacunado.
La vacunación no es obligatoria para escolarizar, como dispuso la Institución Nacional de Derechos Humanos. Los docentes deben garantizar que ningún niño sea objeto de discriminación, burlas, estigmatización o coerción por una decisión sanitaria.
La infancia de hoy es la ciudadanía de mañana. Y la ciudadanía no se construye mediante actos de fé sino concientizando en base a información y pensamiento crítico para ejercer derechos.

Como si fuera poco, a la presión que ya ejerce el sistema de salud, le suman la que ya desde el vamos, ejerce la escolarización en varios aspectos. Pura política.
Los hijos de los políticos NO SON VACUNADOS y si tienen alguna duda, investiguen qué pasó durante la última dictadura sanitaria declarada, y digo declarada porque hay un obvio interés de empujar a las masas a someterse a la iatrogenia.
OPONERSE es lo que se debe hacer.
Gracias por la información que ofrecen a diario.
gracias por la información
No me parece acorde, la escuela no es una clínica médica ni tampoco debe ejercer esa responsabilidad y función; ya bastante tiene con sus tareas como para seguir sumándole y a ellas conflictos sociales a los cuales debería mantenerse al margen, cada persona es libre de decidir vacunar a sus hijos.
no pueden vacunar a nuestros hijos sin la autorización de los padres, son nuestros no del estado, se le hace una demanda, no pueden decidir x uno
tengo 44 años ,suelo recordar cuando iba a la escuela ,habia esos dia de vacunacion algunas veces,que horrible,hoy como madre entiendo lo espantoso que es.Hare lo que este a mi alcance para que no toquen a mis niños