El Ministerio de Salud Pública (MSP) publica semanalmente su boletín epidemiológico. En 2025, el ciclo cerró en la semana 53. Lo que debería ser un instrumento técnico de transparencia y vigilancia sanitaria termina revelando algo muy distinto: una brecha escandalosa entre los datos oficiales y el discurso alarmista que el propio MSP instala mediante miedo cuidadosamente administrado para impulsar políticas como la vacunación. Leer el boletín 53 completo es suficiente para desmontar los eslóganes y el relato.
Qué es este boletín y para qué existe
El Código Nacional sobre Enfermedades y Eventos de Notificación Obligatoria establece un sistema de vigilancia nacional basado en la notificación obligatoria de eventos de interés sanitario. Basado en el Decreto 41/2012, clasifica los eventos en Grupo A y Grupo B según la urgencia de notificación:
– Grupo A: dentro de las primeras 24 horas.
– Grupo B: dentro de los primeros siete días desde la sospecha del caso.
El boletín se ha ampliado para incluir eventos emergentes y reemergentes como COVID-19, Zika, Chikungunya, Oropouche y M-pox (viruela del mono), además de enfermedades transmitidas por alimentos y las Infecciones Asociadas a la Atención en Salud (IAAS), es decir, patologías adquiridas dentro del propio sistema sanitario.
Este boletín es el insumo oficial que debería guiar decisiones basadas en evidencia. Debería. Veamos si lo hace.
2025 bajo la lupa
Nos centraremos exclusivamente en aquellos eventos amplificados mediáticamente por el MSP para inyectar miedo y justificar las campañas de vacunación masivas. Todas las cifras que siguen provienen de la fuente en el propio sitio web del MSP.
Enfermedades históricamente ausentes
Como desde hace décadas, no se registraron casos de tétanos, difteria, rubéola, polio ni viruela (ahora del mono). Aun así, el MSP insiste en vacunar sistemáticamente a embarazadas con la triple bacteriana (tétanos, difteria y tos convulsa) en cada embarazo para evitar la tos convulsa, pese a que en 2024 hubo apenas 7 casos y en todo 2025 solo 17. No hay emergencia. Hay rutina ideológica.
La rubéola integra la triple viral SRP de la que nos ocuparemos más adelante.
Hepatitis: cuando los datos bajan y el relato sube
– Hepatitis A: 39 casos en 2024, solo 11 en 2025.
– Hepatitis B: 170 → 144.
– Hepatitis C: 229 → 193.
Las tres están en descenso. Y un detalle incómodo: para hepatitis C no existe vacuna. Sin embargo, también disminuye (-36) y más que las otras dos (-26 y -28). Curioso, ¿no? Hay evidencia de que la vacunación masiva se introduce en enfermedades que naturalmente están en retroceso para invocar el éxito a su favor. Basta leer a Suzzane Humphries.
Varicela: el relato se cae solo
En 2025 hubo una explosión de casos de varicela. El MSP lo atribuye a los no vacunados o a esquemas incompletos. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere lo contrario: en personas vacunadas. Y por una razón muy simple: el propio fabricante admite en el prospecto de la Sky Varicella que desconoce cuánto dura la protección de la vacuna contra la varicela, razón por la cual ni siquiera recomienda refuerzos. El problema no es la “falta de cobertura”, sino la desinformación por parte del MSP.
Sarampión y paperas
Respecto a los casos de sarampión, se reportan por primera vez desde 2019. Como en aquella oportunidad, fueron importados. Los pocos casos autóctonos fueron sobredimensionados comunicacionalmente para impulsar una cacería de contactos. La situación que describe el MSP contradice sus propios boletines diarios desde el primero publicado el día 22 de diciembre.
En cuanto a las paperas, la incidencia disminuyó de 421 casos en 2024 a 313 en 2025. Además, el fabricante advierte que la vacuna triple viral (SRP contra sarampión, rubéola y paperas) puede producir parotiditis. Otro dato incómodo, convenientemente silenciado.
Silencios que hablan
El boletín omite informar la incidencia del virus del papiloma humano (VPH), infección de transmisión sexual contra la cual existe una vacuna, incluida en el Certificado Esquema de Vacunación (CEV). Su objetivo es el cáncer de cuello uterino (CCU) con el que estaría asiociado estadísticamente. Sin datos de incidencia del VPH, no puede evaluarse necesidad, impacto ni beneficio real de esa vacunación en relación al CCU. El silencio también es una forma de política sanitaria. ¿Por qué se vacuna masivamente contra una infección que no interesa vigilar?
Meningitis: el caso más elocuente
En julio de 2025 se introdujo la vacunación contra meningitis en el Certificado Esquema de Vacunación (CEV). El boletín clasifica los casos en tres grupos: meningocócica, bacteriana y meningoencefalitis virales. Veamos qué decían los datos antes de la vacunación masiva, reportados por el boletín de la semana 26:
Los tres grupos estaban en claro descenso, por separado y globalmente. Ahora veamos el cierre de 2025 (boletín semana 53), tras la introducción de la vacunación masiva:
El total apenas baja, porque uno de los grupos, la meningitis bacteriana, aumentó pasando de 61 a 68 casos. A pesar de la vacunación. Exactamente lo contrario de lo prometido. No es prevención. Es fracaso maquillado.
Conclusión
Los boletines epidemiológicos del MSP desmienten semana a semana su propio discurso. Los datos no respaldan ni la urgencia ni la intensidad de las campañas de vacunación, que se imponen como dogma.
No es ciencia. Es narrativa.
Y cuando la política suplanta a la evidencia, las campañas se transforman en propaganda.




