De los archivos Epstein

PANDEMIA por Covid-19: 20 años construyendo un modelo de negocio

A continuación se presenta un resumen elaborado con Chatgpt a partir de la traducción automática de la investigación de Sayer Ji publicada aquí.

1. Tesis central

Sayer Ji sostiene que, cuando estalló la pandemia de COVID-19 en 2020, ya existía una arquitectura financiera, institucional y estratégica previamente construida para gestionar —y potencialmente capitalizar— una crisis sanitaria global.

La investigación no afirma que el virus haya sido creado deliberadamente. Tampoco intenta demostrar una conspiración directa. Su foco es otro: documentar que antes de 2020 ya estaban en funcionamiento mecanismos financieros, estructuras filantrópicas, instrumentos de reaseguro, programas de simulación y plataformas tecnológicas que trataban a las pandemias —y en particular a las vacunas— como categorías permanentes de inversión y estrategia.

El argumento central es que la preparación ante pandemias fue progresivamente financiarizada y convertida en una clase de activo y que una red de actores —JPMorgan, la Fundación Bill y Melinda Gates, asesores financieros y Jeffrey Epstein— participó en el diseño y articulación de esa arquitectura.

2. El punto de partida: JPMorgan, Gates y Epstein (2011)

En febrero de 2011, ejecutivos de JPMorgan solicitaron a Jeffrey Epstein orientación para diseñar un fondo benéfico vinculado a Bill Gates (EFTA00904739-40). Esto es: un banco de Wall Street trataba a Epstein —condenado por delitos sexuales en 2008— como arquitecto operativo de una estructura filantrópica multimillonaria vinculada a la Fundación Gates.

Cinco meses después, Epstein describió el fondo como una “propuesta basada en compartimentos estancos que le permitirá a Bill conseguir más dinero para vacunas”. (EFTA01860211). Estimaba “miles de millones” en dos años y “decenas de miles de millones” en cuatro. Propuso una filial offshore “especialmente para las vacunas”. (EFTA01256269)

La tensión reside en ganar dinero con una organización benéfica.” (EFTA01835356)

Una frase destacada en esos correos resume la lógica del proyecto: permitir a Bill Gates conseguir “más dinero para vacunas”.

Sayer Ji subraya que el lenguaje es financiero, no sanitario. La narrativa de las vacunas aparece como argumento de captación de capital dentro de una estructura de inversión compleja.

3. Fondos asesorados por donantes (DAF) y la “tensión” lucro–caridad

El artículo explica que los DAF son vehículos legales y comunes en la filantropía estadounidense. Permiten:

  • Deducción fiscal inmediata.
  • Inversión del capital antes de su distribución.
  • Control consultivo del donante.
  • Acumulación libre de impuestos.

No son ilegales ni excepcionales. Lo que el texto cuestiona es su escala, diseño y duración cuando:

  • Se estructuran para operar a perpetuidad.
  • Incluyen mínimos de 100 millones de dólares.
  • Incorporan estructuras offshore.
  • Subcontratan inversiones a fondos de cobertura.
  • Reconocen explícitamente la “tensión” entre ganar dinero y mantener la apariencia benéfica.

Epstein escribió que esa tensión debía resolverse separando formalmente las partes lucrativas. Según el análisis, esto no implica necesariamente ilegalidad, pero sí evidencia que la generación de rendimiento era un componente central.

4. Inversión de impacto y vacunas como clase de activo

En 2013, documentos de la Fundación Gates describen el Fondo de Inversión en Salud Global, con el objetivo de:

  • Retornos del 5–7%.
  • Garantía del 60% del capital por parte de la Fundación y socios.
  • Reducción del riesgo para inversores privados.

Aquí aparece la lógica estructural que el texto enfatiza:

Riesgo público o filantrópico + capital privado + retorno financiero.

Las vacunas y medicamentos dejan de verse únicamente como bienes públicos para convertirse en activos invertibles con perfil de riesgo ajustado mediante garantías (0EFTA01103797).

5. Gobernanza global y reuniones de preparación (2015)

En mayo de 2015, el Instituto Internacional de la Paz (IPI) organizó una reunión en Ginebra sobre preparación ante pandemias (EFTA02713880 / EFTA_R1_02137620). Participaron el director de la OMS, el presidente del Banco Mundial, el presidente de la Cruz Roja, el presidente de Médicos Sin Fronteras y otros (EFTA_R1_01347204).

La agenda no se centraba solo en epidemiología, sino en:

  • Gobernanza.
  • Coordinación internacional.
  • Mecanismos legales.
  • Autoridad centralizada.
  • Instrumentos financieros.

Sayer Ji sostiene que esto muestra que la pandemia ya se conceptualizaba como una categoría permanente de gobernanza global.

Epstein aparece como canal informal que mantenía comunicación con figuras vinculadas a estas reuniones.

6. 2017: la pandemia como vertical estratégica

En 2017, correos entre Epstein y asesores de Gates describen la pandemia como un área estratégica equivalente a la energía: una categoría duradera para movilizar capital (EFTA00697005).

Ese mismo año ocurren tres hechos clave:

  1. Lanzamiento de CEPI en Davos, con financiamiento de gobiernos y fundaciones para acelerar el desarrollo de vacunas en menos de 12 meses.
  2. Emisión de bonos de catástrofe pandémica del Banco Mundial, estructurados por Swiss Re (reinsurance) y Munich Re (reinsurance), con activadores paramétricos.
  3. Desarrollo técnico de simulaciones internas en bgC3, oficina privada de Gates.

Los bonos pagaban altos intereses mientras no se declarara pandemia, y liberaban capital automáticamente si se activaban umbrales predeterminados.

Según Sayer Ji, esto representa la formalización de la pandemia como instrumento financiero.

7. Simulación como credencial profesional

Un intercambio de mensajes de 2017 muestra a un asociado de Epstein mencionando haber realizado una “simulación de pandemia” como credencial profesional para acceder a puestos en:

  • Oficina privada de Bill Gates.
  • Fondos de capital de riesgo.
  • Equipos de vacunas de farmacéuticas.
  • Unidades de reaseguro.
  • Foro Económico Mundial.

Sayer Ji interpreta esto como evidencia de que la simulación no era un ejercicio ocasional, sino una competencia profesional integrada en redes de poder (EFTA01617419-27).

8. Evento 201 (octubre 2019)

El 18 de octubre de 2019 se realizó el Evento 201, simulación de pandemia de coronavirus organizada por Johns Hopkins, Foro Económico Mundial y Fundación Bill Gates. El ejercicio modeló:

  • Coordinación gubernamental.
  • Gestión mediática.
  • Control narrativo.
  • Cadena de suministro farmacéutica.

Sayer Ji no afirma que causara COVID-19. Pero sostiene que su proximidad temporal refuerza la idea de que la infraestructura estaba lista.

9. Patentes y plataformas tecnológicas previas

Se documenta que:

  • Moderna tenía patentes y solicitudes de ARNm desde 2010–2016.
  • NIAID y Moderna colaboraban antes de 2020.
  • Ralph Baric investigaba coronavirus desde principios de los 2000.
  • En diciembre de 2019 se transfirieron candidatos de vacunas MERS para pruebas en animales.

Sayer Ji argumenta que las plataformas estaban construidas antes de la pandemia, lo que permitió una monetización rápida cuando surgió SARS-CoV-2. Aclara que esto no prueba intención deliberada, sino anticipación tecnológica.

10. Epstein como intermediario

Una carta de 2013 muestra que Gates solicitó que Epstein actuara como representante en ciertas negociaciones financieras (EFTA02685163). En consecuencia, Epstein:

  • Diseñó estructuras de fondos.
  • Coordinó colocaciones profesionales.
  • Facilitó reuniones políticas.
  • Sirvió de puente entre banca, filantropía y redes estratégicas.

Sayer Ji presenta esto como un fallo de gobernanza: instituciones con recursos ilimitados eligieron repetidamente a un intermediario condenado.

11. El patrón estructural

El artículo identifica una convergencia:

  • Fondos asesorados por donantes.
  • Inversión de impacto.
  • Reaseguros con activadores paramétricos.
  • Simulaciones técnicas.
  • Desarrollo de patentes.
  • Gobernanza internacional.
  • Control narrativo.
  • Intermediación privada.

Nada de esto, aislado, es ilegal o necesariamente indebido. Pero la concentración en una red específica plantea interrogantes sobre incentivos.

12. La explicación inocente y su límite

Sayer Ji reconoce que:

  • La preparación ante pandemias es legítima.
  • Los DAF son comunes.
  • Las simulaciones son prácticas habituales.
  • Muchas instituciones actuaron de buena fe.

La cuestión no es la existencia de estos instrumentos, sino su alineación estructural en manos de actores que simultáneamente:

  • Diseñaban vehículos financieros.
  • Financiaban plataformas de vacunas.
  • Estructuraban productos de reaseguro.
  • Realizaban simulaciones.
  • Gestionaban acceso político.

13. Conclusión conceptual

La tesis final no es que existiera una conspiración demostrada, sino que se construyó una arquitectura que:

  • Reduce el riesgo privado.
  • Socializa pérdidas.
  • Centraliza decisiones.
  • Premia velocidad y escala.
  • Margina enfoques alternativos.

La pregunta que plantea Sayer Ji es estructural:

Si quienes diseñan los instrumentos financieros también controlan la simulación, las plataformas tecnológicas y la narrativa, ¿qué salvaguarda impide que actúen en su propio interés? La crítica final sostiene que la confianza institucional no es suficiente cuando:

  • Se utilizaron intermediarios controvertidos.
  • Se reconoció la tensión entre lucro y caridad.
  • Se crearon instrumentos financieros dependientes de declaraciones de pandemia.
  • Se realizaron simulaciones de coronavirus semanas antes del brote real.

Síntesis final

Sayer Ji argumenta que la pandemia de COVID-19 no ocurrió en un vacío institucional. Durante más de veinte años se fue construyendo una infraestructura financiera y estratégica que transformó la preparación pandémica en una categoría permanente de inversión.

Correos electrónicos, acuerdos financieros, documentos de alcance y registros de patentes muestran que:

  • Las vacunas eran presentadas como motor de captación de capital.
  • Las pandemias eran consideradas verticales estratégicas.
  • Existían instrumentos de reaseguro con activación automática.
  • Se desarrollaban plataformas tecnológicas listas para uso.
  • Un intermediario específico conectaba banca, filantropía y política.

No se prueba fabricación deliberada del virus. Pero sí se documenta que cuando la crisis llegó, el andamiaje financiero, jurídico y técnico ya estaba construido.

El debate que propone no es epidemiológico, sino estructural: quién diseña los sistemas que gestionan las crisis, bajo qué incentivos, con qué controles y en beneficio de quién.

N O T A S :

Los documentos referenciados están disponibles en https://epsteinfilez.com/. Otra plataforma los muestra simulando la de Gmail: https://jmail.world/

Jeffrey Epstein fue encontrado muerto el 10 de agosto de 2019 en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan en Nueva York. El Evento 201 se realizó tan sólo dos meses después, el 18 de octubre y en Nueva York.

Los encierros, testeos, tapabocas y demás medidas impuestas durante la emergencia por Covid-19 no hicieron más que revalorizar instrumentos financieros creados para monetizar el evento sanitario convirtiéndolo en pandemia. Millones de dólares pagó Uruguay por vacunas experimentales a la camarilla de Epstein. Esto reafirma la pertinencia de investigar la gestión de la pandemia en nuestro país.

El difunto estilista Roberto Giordano recibió un pago de Epstein (EFTA01482677). Giordano había organizado un desfile con menores de 16 años en Punta del Este en 2006. Nuevamente lo intentó en 2008. En 2011 el presidente Mujica fue su invitado de honor.

Hay una cadena de correos electrónicos entre Epstein y Noam Chomsky en la que Chomsky informa que visitaría Uruguay para compartir eventos con Mujica. (EFTA00675743 ).


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