Varicelagate
En 1999 se incorporó la vacuna contra la varicela en el Certificado Esquema de Vacunación (CEV): dos dosis para los niños de 12 meses y 5 años. Cerrado el año 2025, llega el momento de los balances. Y cuando el propio Ministerio de Salud Pública publica su boletín epidemiológico, ya no hay margen para el relato: los brotes de varicela se duplicaron respecto al año anterior, de 450 a 881. Los rangos etarios afectados son los menores de 5 años y de 15 a 29 años, o sea: en personas vacunadas. Los números hablan solos del fracaso de la vacuna. Y pican de solo contarlos.
La reacción oficial
El MSP está obligado por ley a controlar la producción de las vacunas. Sin embargo, las autoridades anunciaron que cambiarán de vacuna. Esto confirma que el MSP incumple la ley y no controla preventivamente la calidad de las vacunas, y recién cuando su falla se hace evidente por los efectos en la población que la recibió confiadamente, accionan disponiendo el cambio de proveedor. Se volvería a la marca aplicada anteriormente.
El problema no es la marca: es la vacuna
Pero el cambio de proveedor no soluciona nada. La razón es tan simple como incómoda: la duración de la protección de la vacuna contra la varicela es desconocida. ¿Sea cual sea el fabricante? Sí, como se lee. No es una teoría conspirativa ni una opinión marginal. Está expresamente reconocida por los propios fabricantes en los prospectos que el mismo MSP publica en su sitio web. Basta con compararlos: la actual SKYVaricella (de SK bioscience) y la anterior Varivax (de Merck). Ambas utilizan el mismo virus vivo (cepa Oka) y ambas advierten las mismas límitaciones. Es decir: el MSP lo sabe.
Y justamente porque se desconoce la duración de la protección, los fabricantes:
- no recomiendan refuerzos universales,
- no garantizan inmunidad duradera.
Inmunidad natural vs inmunidad vacunal
La inmunidad natural contra la varicela es de por vida. Sin embargo, la inmunidad vacunal, no lo es. Luego de la vacunación en la infancia, los anticuerpos disminuyen y aparecen casos de varicela en personas vacunadas. Es decir: la enfermedad se desplaza a edades mayores, que la pueden cursar con más complicaciones y mayor riesgo. Pero hay más. Y no es menor.
Los vacunados como vector de contagio
Ambos prospectos advierten que el vacunado puede contagiar varicela hasta seis semanas después de la inoculación. La advertencia es relevante para las embarazadas no inmunizadas que pueden contraer la enfermedad, con riesgo de malformaciones fetales. En la práctica, sin embargo, no se indica cuarentena alguna a los vacunados que circulan libremente. Los propios vacunados se convierten en un vector de contagio, sin saberlo y sin ser advertidos. Y esto es contrario al derecho al previo consentimiento informado de los vacunados y especialmente de una embarazada que lleve a vacunar a su hijo contra la varicela. Y al día siguiente lo acompaña a la escuela, donde típicamente surgen los brotes de la enfermedad.
Mortalidad por varicela: lo que muestran los datos oficiales
Ante un pedido de información al MSP sobre la mortalidad por enfermedades inmunoprevenibles, los datos son elocuentes: la varicela registraba como máximo tres fallecidos por año, desde antes que la vacuna fuera incorporada al CEV en 1999. Entonces —con la vacuna anterior y con la actual— la mortalidad descendió apenas a un fallecido por año en forma esporádica, como se observa en la tabla oficial. La reducción de hasta tres fallecidos por año a uno o ninguno podría interpretarse como un logro. Sin embargo, con cifras tan bajas, no es posible atribuir esa variación a una sola causa. Los propios datos no permiten aislar a la vacunación como explicación exclusiva.
ESAVI y subregistro
Y existe una realidad que incomoda todavía más: la OMS informa que en los países de origen de estas vacunas, existen por ley sistemas de indemnización a los dañados por vacunas. Son los eventos supuestamente atribuibles a vacunación e inmunización (ESAVI). Desde 2010 en Uruguay están publicados los ESAVI que el MSP registra anualmente por las vacunas que distribuye. Son informados por el personal de la salud y es sabido que representa un subregistro de la realidad. Aún así, según el último reporte de ESAVI publicado por el MSP para el año 2024, la vacuna contra la varicela está primera en el ranking por cantidad con 58 casos y tuvo un caso grave por herpes zóster. Reporta sólo 3 casos de varicela debido a la vacunación, muy inferior a los 450 reportados el mismo año como brotes. Si eso no es un subregistro ¿qué es? Es que el subregistro excluye otros efectos directos de la vacunación como:
- quienes se contagiaron por convivir con un vacunado,
- los fetos expuestos durante la gestación cuya madre convivía con un vacunado.
Pagar por dañar
Los sistemas para indemnizar a los que sufren efectos adversos por las vacunas, son financiados por los propios fabricantes. Miles de millones de dólares al año pagan a cambio de la inmunidad jurídica, ya que las demandas, les pesa mucho má$ y afecta su imagen. Si los fabricantes aceptan cubrir daños por vacunas en los países donde se producen, es porque admiten que sus productos no son seguros ni eficaces. Y eso deja en evidencia el eslogan vacío de “las vacunas son seguras” y el mantra anticientífico de que “las vacunas salvan vidas”.
Lo político sobre lo ético
Cuando el Estado sostiene una vacunación masiva de eficacia incierta, que desplaza riesgos a edades mayores, y lo hace sin respetar el derecho al previo consentimiento de las personas y sin garantizarles un mecanismo de reparación a los dañados por las vacunas, deja de ser una política sanitaria y pasa a ser una imposición irresponsable. Estamos ante una decisión ideológica, sostenida por propaganda y protegida del debate.
Los datos están publicados por el propio MSP. Lo que falta no es información. Lo que falta es honestidad.
Y cuando la salud pública se gestiona ocultando límites y trasladando riesgos a la población, el problema deja de ser la varicela. Cuando el MSP no reconoce sus límites ni explica sus errores, deja de cuidar a la población para exponerla a riesgos innecesarios.

Mirá que veo delirios en las redes todo el tiempo, pero hace tiempo que no veía algo tan mal planteado. Cuando no se entiende ni lo más básico de estadística y epidemiología, se termina afirmando cualquier cosa. Un aumento de brotes no prueba un “fracaso vacunal”; confundir correlación con causalidad es de manual.
Si no conocen de estadística ni de matemática (ni de nada, obviamente), pero usan términos “técnicos” para disfrazar conclusiones que no saben justificar, mejor que se dediquen a otra cosa. Los números no dicen lo que el texto pretende hacerles decir.
Que el autor diga, si quiere, que se trata de su interpretación personal de los datos. Pero desde el punto de vista estadístico y matemático, la lectura que hace está plagada de errores. Los números no respaldan las conclusiones que intenta extraer de ellos.
Parece que no escuchaste las noticias estos últimos días. Fue la Dra. Fernanda Nozar, Directora General de la Salud del MSP, la que anunció el cambio de la vacuna antivaricela debido a la explosión de brotes de varicela que no pudieron explicar. También el Dr.Álvaro Galiana informó lo mismo y además que se volvía a la vacuna anterior a la actual. Fueron Nozar y Galiana quienes correlacionaron. Tampoco entendiste que son los FABRICANTES de las vacunas los que advierten en los prospectos (de los cuales facilitamos los links a la fuente) que el defecto de la vacuna es que se desconoce la duración de su protección y que el vacunado puede contagiar en las 6 semanas siguientes a ser inoculado. Acá nadie interpretó nada. Sólo referimos FUENTES OFICIALES de información. Pero claro, eso molesta.
claro está no tenemos protección de las entidades que supuestamente deberían hacer su trabajo pero que va todo es un negocio lo peor es que nos han echo creer que las instituciones de la salud nos cuidaban protegían la vida pero descubrimos que estamos solos más bien estamos en peligro porque sin saberlo somos utilizados como ratas de laboratorio