Trueque sanitario

El 12 de octubre de 2026, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó una declaración política sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias, con 153 votos a favor, tres en contra (Argentina, Israel y Estados Unidos) y dos abstenciones (Nueva Zelanda y Paraguay). Ver noticia de OMS.

La declaración es política y no vinculante. Esto es: no se trata de un tratado internacional ni impone, por sí misma, obligaciones jurídicas a los Estados miembros, como Uruguay.

PATÓGENOS a CAMBIO DE VACUNAS, TESTS y TRATAMIENTOS

El Acuerdo sobre Pandemias no podrá completarse hasta que los Estados miembros acuerden el mecanismo de Acceso a los Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS), que vincula el intercambio internacional de patógenos con el reparto de los beneficios derivados de su utilización.

¿Por qué compartir patógenos? Para desarrollar vacunas, tests (pruebas diagnósticas) y tratamientos susceptibles de explotación comercial.

Y este es, ni más ni menos, el negocio que encubre la iniciativa: acceso a recursos biológicos y genéticos obtenidos de la gente con el fin de desarrollar productos comercializables y el reparto de los millonarios beneficios que generen. El mecanismo PABS pretende establecer las condiciones de acceso a esos recursos y las reglas para distribuir los beneficios.

Las negociaciones del PABS siguen estancadas debido a las diferencias entre países desarrollados y países en desarrollo.

DETECTAR BROTES EN 24 HORAS

El Centro de Información de la OMS se fijó el objetivo de detectar nuevos brotes en 24 horas. Ver fuente.

Creado en 2021 con apoyo del Gobierno alemán, el Centro de la OMS para la Inteligencia sobre Pandemias y Epidemias contó con la participación de Christian Drosten, el virólogo que desempeñó un papel central en la difusión inicial del protocolo de PCR como el test estándar para detectar el SARS-CoV-2.

Actualmente el Centro promueve la vigilancia sanitaria, el análisis de datos y las tecnologías digitales para acelerar la detección de amenazas a escala mundial. La meta es que, para 2030, cada país pueda detectar una nueva amenaza sanitaria y evaluar sus características y riesgos en las 24 horas siguientes a su aparición.

Vigilancia, datos y detección acelerada: esa es la dirección que impulsa el Centro.

Pero esta iniciativa no es una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud ni un tratado internacional.

En Uruguay, donde se promueve la vacunación mediante publicidad engañosa y mecanismos de presión que condicionan el ejercicio de derechos, defender la libertad de decidir sobre nuestro propio cuerpo es más importante que nunca.

Compartamos información en lugar de patógenos.

¡La libertad de informarse, elegir y decidir no se negocia ni se delega!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *