Entre la universidad y los tribunales: una familia contra el sistema

En 2024 fuimos contactados por un equipo de abogados que representaba a una familia de Atlántida en un proceso de separación. El objetivo era ratificar la tenencia de su único hijo a favor de la madre.

El juez había dispuesto una defensora de oficio para el menor y la familia había solicitado el patrocinio del Consultorio Jurídico de la Universidad de la República. Sin embargo, cuando al expediente se incorporó el informe de la asistente social de ASSE, quedó de manifiesto que el niño no había sido vacunado. Había sido una decisión conjunta de ambos progenitores desde su nacimiento. El Consultorio comunicó que cesaba el patrocinio del caso debido al rechazo de la madre a vacunar a su hijo.

La decisión plantea interrogantes que exceden a este caso. El Consultorio Jurídico de la Universidad de la República no es un estudio privado: es el ámbito donde se forman los futuros abogados y una herramienta de acceso a la justicia para quienes no pueden costear una defensa. ¿Qué mensaje transmite que el patrocinio cese cuando el cliente adopta una decisión lícita, aunque controvertida? ¿Cuál fue el fundamento jurídico de esa decisión? Son preguntas que merecen una respuesta pública.

La familia se vio obligada a contratar defensa particular. Entonces ocurrió un hecho difícil de comprender: el juez dispuso que los padres también debían asumir los honorarios del defensor de oficio designado por él para representar al menor, cuya actuación era contraria a la posición de la familia. Como no podían afrontar ese costo, LSuy se hizo cargo. En los hechos, financiamos al abogado que impulsaba la vacunación del niño y sostenía una postura opuesta a la de nuestros propios patrocinados.

Durante meses, el expediente giró en torno a obtener del MSP información sobre las vacunas que supuestamente debía recibir el niño.

Dos años después, el escenario cambió: dos sentencias de los Tribunales de Apelaciones de Familia que habían revocado fallos del juez de Tacuarembó en causas iniciadas por ASSE contra familias que no habían vacunado a sus hijos. Ver informe. A la luz de esos antecedentes, la propia defensora del menor modificó su criterio y solicitó el archivo del expediente IUE 640-309/2024.

El desenlace resulta, cuanto menos, paradójico. La asesora letrada designada por el juez para representar los intereses del menor y cuyos honorarios la propia familia debió afrontar, terminó sosteniendo la misma posición jurídica que ellos. Una ironía difícil de pasar por alto: al final parecía que habíamos «comprado» a la defensora del menor. Menos mal que no era el juez.

Este caso instala una incógnita institucional. El Consultorio Jurídico de la Universidad de la República, ¿continúa considerando que una familia que decide no vacunar a su hijo no merece su patrocinio, aun cuando Tribunales de Apelaciones de Familia hayan revocado decisiones judiciales que pretendían imponer esa conducta? ¿Ha revisado sus criterios a la luz de esta nueva jurisprudencia? Sería saludable que la institución lo aclarara públicamente. Al fin y al cabo, allí se forman los futuros abogados del país y también se define, en buena medida, cómo se concibe el acceso a la justicia para los sectores más vulnerables.

Este es el tercer caso de familias judicializadas por no vacunar a sus hijos que concluye favorablemente para los niños y sus padres. No será el último. Aún quedan otros procesos en trámite. Tarde o temprano, quienes deban resolverlos deberán medirse con la jurisprudencia que ya empezó a marcar el camino y que se perfila como una referencia ineludible.

Agradecemos a todos los generosos colaboradores de LSuy que hacen posible esta iniciativa. Gracias a su aporte económico fue posible defender los derechos de esta familia y contribuir a un precedente relevante para muchas otras.


4 comentarios sobre “Entre la universidad y los tribunales: una familia contra el sistema”

  1. Cuanto me alegra! otra historia con final feliz y además muy justo. Yo necesito con urgencia encontrar abogado así, que se pongan realmente la camiseta para defender a sus clientes, Ayuda!!

  2. Qué suerte!! me alegro mucho por las personas que resolvieron no vacunas. Y quién defendió y salió favorable!!

  3. VACUNACIÓN OBLIGATORIA NUNCA MÁS
    👉💉💉👉💣💥💔⚰️☠️👎👎
    La revuelta de Leicester de 1885: Cuando 100.000 ciudadanos desafiaron la vacunación obligatoria y ganaron !!!
    La protesta que tuvo lugar en Leicester en 1885 congregó entre 80.000 y 100.000 participantes de toda Gran Bretaña, Irlanda y Escocia en contra de las leyes de vacunación obligatoria.
    La ciudad abandonó la vacunación durante tres décadas, recurriendo en su lugar a la cuarentena y el aislamiento, lo que provocó una drástica DISMINUCIÓN DE LA MORTALIDAD POR VIRUELA.
    Los enjuiciamientos por no vacunarse aumentaron de 2 en 1869 a más de 3.000 en 1884, a medida que crecía la resistencia.
    El Parlamento finalmente derogó la vacunación obligatoria en 1948 después de que el movimiento luchara con éxito por la inclusión de cláusulas de objeción de conciencia.
    La industria moderna de las vacunas nunca se ha enfrentado a una verdadera competencia de mercado, dependiendo desde 1796 de mandatos, protección contra responsabilidades legales y subsidios gubernamentales.
    La manifestación que cambió la historia:
    El 23 de marzo de 1885, en Leicester, Inglaterra, más de 80.000 ciudadanos se congregaron en lo que los historiadores describen como una de las mayores manifestaciones de protesta de la Inglaterra victoriana. Procedían de más de 50 ligas antivacunas de todo el Reino Unido, con delegados de Irlanda y Escocia, para quemar las Leyes de Vacunación en señal de desafío público.
    El Parlamento había hecho obligatoria la vacunación para todos los niños menores de 14 años, con multas de hasta 20 chelines y penas de prisión por incumplimiento. Los registradores de nacimientos debían emitir los avisos de vacunación dentro de los siete días posteriores al nacimiento. Los padres que se negaran podían enfrentar repetidos procesos judiciales hasta que sus hijos fueran vacunados.
    En la procesión participaron hombres que habían sido encarcelados por negarse a vacunarse, familias cuyos bienes habían sido confiscados por multas impagadas y el ataúd de un niño que simbolizaba las muertes por vacunas, las cuales estaban documentadas y eran innegables, según los registros históricos.
    Cuando la negativa produjo mejores resultados
    La Liga Antivacunas de Leicester, fundada en 1869, llegó a tener 100.000 miembros en su apogeo. Su argumento principal: el saneamiento y la higiene adecuados, no la vacunación, eran las claves de la salud pública.
    Los enjuiciamientos en Leicester aumentaron drásticamente: de 2 en 1869 a 1154 en 1881, y a más de 3000 en 1884. Cientos de personas se enfrentaron a multas o prisión. Algunos padres optaron por la cárcel como forma de protesta deliberada, en lo que los historiadores compararon posteriormente con el movimiento de desobediencia civil de Gandhi.
    Los resultados desmintieron las predicciones oficiales. A medida que la tasa de vacunación se desplomó del 90 % en 1870 a tan solo el 1 % en 1890, LOS CASOS DE VIRUELA DISMINUYERON, mucho más que en las ciudades vecinas que mantenían estrictos protocolos de vacunación.
    La revista Journal of Medical History documentó este fenómeno, y el investigador Stuart MF Fraser reconoció: «Leicester es un ejemplo, probablemente el primero, donde se introdujeron con éxito medidas distintas a la dependencia total de la vacunación para erradicar la enfermedad de una comunidad».
    JT Biggs, el ingeniero sanitario de la ciudad, publicó en 1912 una retrospectiva de 800 páginas que demostraba: «Leicester no solo tiene menos casos de viruela que cualquier otra ciudad de características similares, sino que también tiene muy poca vacunación».
    La economía de la que nadie habla:
    La industria de las vacunas nunca se ha enfrentado a una verdadera competencia de mercado. Desde sus orígenes en 1796, dependió del apoyo gubernamental en cada etapa: inversión, producción, distribución, consumo y protección legal.
    Este patrón se documenta a lo largo de dos siglos: el presidente James Madison firmó la Ley de Vacunas en 1813, el primer respaldo federal importante a un producto médico en la historia de Estados Unidos. Esta ley estableció un agente nacional de vacunas y proporcionó franqueo gratuito para su distribución. La revuelta pública por las lesiones y muertes provocó su derogación en 1822.
    El ciclo se repitió: la Ley de Control de Productos Biológicos de 1902 creó la primera agencia gubernamental para regular la producción de productos de consumo, en respuesta a la presión de la industria tras los escándalos de contaminación. La Ley Nacional de Lesiones por Vacunas Infantiles de 1986 protegió a los fabricantes de demandas civiles.
    Como argumentó el economista Ludwig von Mises en 1920, sin señales de precios genuinas provenientes del libre mercado, el cálculo económico se vuelve imposible. La industria de las vacunas opera sin señales de precios significativas porque los mandatos garantizan las ventas, la protección de responsabilidad elimina las consecuencias de los productos defectuosos y los programas de compra gubernamentales eliminan la libertad de elección del consumidor.
    Lecciones para los debates políticos actuales:
    El movimiento de la época victoriana finalmente triunfó. El Parlamento convocó una Comisión Real entre 1889 y 1896 que, si bien afirmó el valor de la vacunación, recomendó eliminar las sanciones por incumplimiento e introducir la objeción de conciencia. La Ley de Vacunación de 1898 promulgó estos cambios, y el Reino Unido derogó por completo la vacunación obligatoria en 1948.
    Los paralelismos con la actualidad son sorprendentes. Varios estados de EE. UU. se han desvinculado del calendario de vacunación infantil de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ante la disminución de las tasas de cumplimiento. Durante la pandemia de COVID-19 se observó financiación precipitada, aprobaciones rápidas, indemnizaciones y mandatos para millones de personas, incluidos niños con un riesgo prácticamente nulo.
    La cuestión fundamental que plantea el experimento de Leicester sigue sin resolverse: ¿Sobrevivirían las vacunas en un mercado verdaderamente libre, desprovisto de mandatos, protección legal y subvenciones gubernamentales?
    La evidencia histórica sugiere que cuando la vacunación se volvió voluntaria y se emplearon enfoques alternativos como la cuarentena y el aislamiento, la mortalidad por viruela disminuyó. El Anuario de Estadísticas Mundiales de Salud, 1973-1976, muestra que las enfermedades infecciosas disminuyeron en los países en desarrollo independientemente de las tasas de inmunización.
    Una cuestión fundamental para la salud pública:
    La manifestación de Leicester no fue una revuelta irracional contra la ciencia por parte de ignorantes, como la retrataron los medios de comunicación de la época. Más bien, representó una resistencia organizada contra lo que los ciudadanos consideraban una tiranía médica respaldada por una industria que nunca había tenido que demostrar su valía en condiciones normales de mercado.
    La principal demanda del movimiento sigue vigente: que la vacunación esté sujeta a la misma disciplina de mercado que otros productos de consumo, sin subsidios, sin obligatoriedad y sin protección frente a posibles daños. Si estos productos son tan seguros y eficaces como se anuncia, argumentan sus defensores, deberían generar suficiente demanda para ser rentables. Los ciudadanos no son libres si carecen de autonomía corporal.
    Más de un siglo después de que los ciudadanos de Leicester quemaran las Leyes de Vacunación, la pregunta persiste. Y la respuesta sigue siendo tan esquiva como lo era en 1885.
    FUENTES: https://medicalextremism.com/2026-06-13-leicesters-revolt-citizens-defied-mandatory-vaccination-won.html

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