Trailer de la próxima temporada

En noviembre de 2025 se notificaron casos de sarampión en habitantes de Río Negro que habían regresado del exterior. Es decir: casos importados de sarampión. La noticia se amplificó y mediatizó como si el virus estuviera radicado en Uruguay. No hubo ni un fallecimiento entre esos casos de sarampión.

El Ministerio de Salud Pública (MSP), con avieso oportunismo, se apresuró a convocar una jornada nacional de vacunación contra el sarampión para capitalizar su popularidad entre la población, para el sábado 6 de diciembre de 2025. A partir de entonces, se desplegó en todo el país una intensa campaña que se extendió durante el verano de 2026.

Hay que tener presente que no existe la vacuna monovalente contra el sarampión: la protección contra esta enfermedad integra la triple viral (SRP, sarampión, rubéola y paperas) en el Certificado Esquema de Vacunación (CEV) desde 1982 para la población de 12 meses de edad.

La campaña no se limitó a los menores que tenían dosis pendientes según el CEV: también alcanzó a los nacidos a partir de 1967, es decir, a varias generaciones de adultos.

¿Por qué? Porque en 1992, se agregó una segunda dosis a los 5 años. De ese modo, personas que habían recibido una sola dosis décadas atrás fueron convocadas a recibir una segunda. Como si hubiera que saldar, retroactivamente, una deuda sanitaria.

Pero surge una pregunta elemental: ¿acaso la inexistencia de sarampión en Uruguay no constituye la mejor evidencia de que una sola dosis confiere protección suficiente, incluso para quienes, vacunados, fueron expuestos al virus fuera del país y regresaron sanos al país?

La presión llegó incluso al ámbito laboral: hasta el carné de salud fue utilizado como instrumento para exigir la acreditación del esquema de vacunación completo de dos dosis contra sarampión.

Una alerta. Una campaña. Una población que debía completar casilleros. Sin embargo…

Hay un dato que el MSP no advierte y que no debería perderse de vista. El último brote importante de sarampión en Uruguay ocurrió en 1998, 31 años después de 1967. Por lo tanto, varias generaciones de adultos pueden haber adquirido inmunidad natural de por vida y no deben vacunarse. Teniendo en cuenta que la historia clínica digital se inició en 2012 y que no hay registros de sarampión en ella, no es necesario probar haber padecido sarampión para rechazar la re vacunación con la triple viral, que además suma las vacunas contra paperas y rubéola a la del sarampión.

Sin embargo, ¿cuántas personas fueron revacunadas sin conocer siquiera si ya habían adquirido inmunidad natural y de por vida contra el sarampión? ¿Y cuántas, habiendo padecido alguna de las tres enfermedades, fueron vacunadas innecesariamente y expuestas a los posibles efectos adversos de la vacunación, como una reacción hiperinmune?

Meningitis: nueva alerta para generar otra temporada de vacunación

Terminado el verano, la alerta por el sarampión se esfumó hasta de los medios agitadores. En mayo se informó del fallecimiento de un bebé por meningitis y se desató una fuerte alarma pública alrededor de esta enfermedad, conforme entraba el invierno y las patologías habituales de esa temporada, entre ellas, la enfermedad meningocócica. Poco después se amplió la población destinataria de la vacunación antimeningocócica incorporada al CEV.

Se abrió la agenda en julio. Comenzó la vacunación masiva para la población entre 9 y 15 años de edad con una vacuna experimental desarrollada para África y sólo en uso en Nigeria desde 2023. Nuevamente se convocó a otra jornada nacional de vacunación, esta vez contra el meningocUco.

Y, mientras avanzaba la campaña antimeningocócica ampliada en pleno invierno, las noticias dramáticas que habían instalado la alarma comenzaron a desaparecer de los medios.

¿Desapareció el riesgo o desapareció la alarma?

Hay además un dato que no debería perderse de vista: la meningitis no presenta una incidencia uniforme durante todo el año. Algunas formas de la enfermedad tienen mayor circulación durante los meses de invierno.

¿Cuántos vacunados contra meningitis sufrieron efectos adversos graves y hasta la muerte como consecuencia de la vacunación antimeningocócica en Uruguay? No son reportados por el MSP pero sabemos que los hay. Porque una campaña de vacunación masiva no termina cuando se aplica la vacuna. También debería comenzar allí la farmacovigilancia. Y más aún si se trata de una vacuna experimental como es la MenFIVE que se está aplicando a los menores entre 6 y 15 años.

El calendario sanitario contra la meningitis continúa, a pesar de que Uruguay que no presenta niveles de riesgo y aún negando los estragos por sus daños. Es que ahora hay que colocar las más de 340.000 vacunas adquiridas para este experimento.

¿Y qué pasará cuando se terminen y quede gente sin vacunar?

¿Qué enfermedad ocupará los titulares?

¿Y cuántos casos serán necesarios para que la alarma vuelva a empezar?

¿Qué población habrá que vacunar?

¿Cuántas dosis habrá que comprar?

¿Para otro experimento?

Se viene la nueva temporada 2026 de vacunación masiva en Uruguay.

¿Qué nueva alarma montarán con la complicidad de los medios?

Informate. Porque prevenir no significa obedecer.

Cuestionar es un acto ciudadano.


Un comentario sobre “Trailer de la próxima temporada”

  1. Infundir miedo ha sido siempre el arma favorita de quienes «nos cuidan». La mejor vacuna es la que no nos damos

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