Cómo la magia de la estadística hace desaparecer el fracaso de las vacunas. Y silenciar a quien lo expone…
Una reciente publicación de Peter C.Gøtzsche, ex integrante de la Cochrane Collaboration, informa sobre la retractación de un estudio que en 2021 hacía pública una cuestión polémica: la relación entre la vacunación y las muertes de bebés.
El estudio analizaba los reportes de fallecimientos registrados entre 1990 y 2019 en el sistema estadounidense VAERS (Vaccine Adverse Event Reporting System). Además revisaba la literatura médica publicada sobre el tema para evaluar si los datos disponibles respaldaban una posible asociación con la vacunación. También accedió a informes confidenciales de un fabricante de vacunas. Su conclusión fue que una proporción considerable de las muertes infantiles ocurrió durante los primeros días posteriores a la vacunación.
Elsevier retiró el artículo, lo que constituyó un caso flagrante de mala conducta editorial. La curiosidad por conocerlo nos llevó a rastrearlo y recuperarlo. Finalmente lo encontramos en Sci-Hub, el conocido repositorio que permite acceder a publicaciones científicas restringidas e incluso a las retractadas como esta.
Lo que encontramos permite entender por qué el estudio generó tanta controversia y derivó en el desenlace de la retractación.
Introducción: clasificación internacional de las enfermedades
Actualmente están categorizadas 130 formas oficiales en que un bebé puede morir. Esas categorías, definidas por la Organización Mundial de la Salud, se publican en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE). Cuando un bebé muere, los forenses deben elegir entre estas 130 categorías para documentar la causa de su muerte.
Versiones anteriores de la CIE identificaban la «inoculación y vacunación profiláctica» como una categoría separada de causa de muerte, con subcategorías para muertes causadas por vacunas específicas. Pero desde 1979 se han eliminado de la CIE todas las clasificaciones de causa de muerte asociadas con la vacunación. Desde entonces, los médicos no pueden certificar la muerte por vacunación porque la CIE ya no contiene un código para esa posibilidad.
Esto es extraño porque desde 1986 existe en Estados Unidos la Ley Nacional de Lesiones por Vacunas Infantiles, que creó el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS) y estableció el Programa Nacional de Compensación por Lesiones por Vacunas (VICP). Al 1 de mayo de 2021, se otorgaron más de US$4.5 mil millones por lesiones y muertes asociadas con vacunas. Numerosos casos aún están pendientes. Dado que las muertes relacionadas con las vacunas son reconocidas oficialmente por el gobierno federal a través del VICP, pero no existen clasificaciones en la CIE, se plantea una pregunta importante: ¿qué opciones tienen los médicos forenses para registrar las muertes relacionadas con las vacunas?
Antecedentes: síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
Antes de la introducción de programas de vacunación oficiales, la «muerte súbita del lactante» era tan rara que no se mencionaba en las estadísticas de mortalidad infantil.
En la década de 1960 se introdujeron y promovieron nuevas vacunas en los programas oficiales. En 1969, una alarmante epidemia de muertes infantiles súbitas e inexplicables impulsó a los investigadores a crear un nuevo término médico: síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), ocurrida entre los 28 días y el año de vida. Para 1972, el SMSL se había convertido en la principal causa de mortalidad posneonatal en los Estados Unidos.
Durante los ’80, el SMSL siguió aumentando. Muchos padres temían vacunar a sus bebés. En 1992, la Academia Americana de Pediatría (AAP) ideó un plan para reducir la tasa de SMSL y tranquilizar a los padres. La AAP inició una campaña nacional recomendando a los padres que colocaran a sus bebés boca arriba, en lugar de boca abajo, durante el sueño. Desde 1992 hasta 2001, el SMSL posneonatal disminuyó. Parecía que la campaña «Dormir boca arriba» había resultado exitosa y que la verdadera causa del SMSL no se debía a las vacunas, sino a que los bebés dormían boca abajo.
Sin embargo, una inspección más detallada de las estadísticas reveló una laguna en la CIE. Las muertes infantiles súbitas e inexplicables antes clasificadas como SMSL, eran clasificadas como
- asfixia en la cama;
- otras formas de asfixia;
- causas desconocidas o no especificadas;
- muertes de intención indeterminada.
Es decir que gran parte de la reducción observada en las tasas de SMSL se explicaba por un cambio en la clasificación diagnóstica, sin que necesariamente hubiera disminuido el número total de SMSL.
Sobre esta base, se plantea que una forma alternativa de estudiar el problema consiste en analizar el momento en que ocurre la muerte respecto de la vacunación, independientemente del diagnóstico consignado en el certificado de defunción.
Metodología
Se realizó una búsqueda en el registro oficial VAERS incluyendo:
- lactantes menores de un año;
- fallecidos dentro de los 60 días posteriores a la vacunación;
- entre 1990 y 2019 (treinta años).
Resultados principales
El análisis mostró que las muertes no se distribuían uniformemente durante los 60 días posteriores a la vacunación, sino que tendían a concentrarse en la semana inmediata a la vacunación. El 58% dentro de los 3 primeros días.
Revisión de la literatura
El artículo revisa numerosos estudios publicados desde la década de 1930 hasta la actualidad. Varios de esos trabajos describen un patrón temporal semejante, con una elevada proporción de fallecimientos durante la primera semana posterior a la vacunación. Aproximadamente una cuarta parte de las muertes ocurrió durante el primer día, la mitad dentro de los tres primeros días y cerca de tres cuartas partes durante la primera semana.
Un informe confidencial de GlaxoSmithKline (GSK), hecho público por el Tribunal italiano, mostraba que el 63% de las 67 muertes infantiles ocurridas luego de la administración de una vacuna hexavalente se produjeron durante los primeros 3 días. Otro informe confidencial de GSK, presentado a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), mostraba que el 53% de las muertes se produjeron durante los primeros 3 días posteriores a la administración de una vacuna hexavalente y el 82% durante la primera semana.
Además comparando la vacunación temprana con la tardía, esta investigación ha demostrado que el riesgo de muerte es menor en niños mayores.
Conclusión
El análisis de los datos de VAERS, junto con la revisión de la literatura médica, muestra un patrón de muertes infantiles durante los primeros días posteriores a la vacunación. Existen 130 formas oficiales en que puede morir un lactante y una no oficial: como consecuencia de una reacción a las vacunas. Cuando las muertes relacionadas con las vacunas permanecen ocultas dentro de las estadísticas de mortalidad, resulta difícil vigilarlas y prevenirlas. Además, los padres se ven privados de la posibilidad de conocer una relación honesta entre riesgos y beneficios de las vacunas, y el consentimiento verdaderamente informado para la vacunación deja de ser posible.
Epílogo: proceso de retractación
La mala conducta editorial es común. Cualquier cuestión científica debería tratarse en las cartas al editor, como es habitual. Pero esto no sucedió. El proceso de retractación comenzó en diciembre de 2025, cuando el editor de Toxicology Reports, comunicó a Neil Z. Miller, el autor del estudio, que la revista había recibido cuestionamientos de «varias partes», respecto a posibles errores de investigación y afirmaciones engañosas sobre las vacunas.
Esos «cuestionamientos» remitían a comentarios publicados en PubPeer y a un hilo en la red social X. No se trataba de «varias partes», sino de una única persona que publicaba de forma anónima.
El contexto uruguayo
La vacuna hexavalente fue incorporada en el Certificado Esquema de Vacunación en 2025 para sustituir la pentavalente y la polio. Aún no han sido publicados los ESAVI correspondientes al año 2025, donde deberían aparecer por primera vez los registrados por esta vacuna.
La ley 18537 impone al estado la obligación de realizar autopsia en caso de muerte súbita del lactante de hasta 1 año de edad. En respuesta a un pedido de información al MSP para que aportara los informes anuales que la ley establece para informar sobre esa obligación, surge que las causas de muerte súbita estarían relacionadas con el «sueño» descripto por Miller como táctica para encubrir las muertes súbitas en su paper retractado. En definitiva el MSP no investiga a las vacunas como causa de muerte en los bebés de hasta un año de edad.
Los datos del estudio
Artículo: Vaccines and Sudden Infant Death: An Analysis of the VAERS Database 1990–2019 and Review of the Medical Literature
Autor: Neil Z. Miller
Publicado en: Toxicology Reports 8 (2021) 1324–1335
Correo electrónico: neilzmiller@gmail.com
Recibido el 27 de febrero de 2021
Recibido en forma revisada el 31 de mayo de 2021
Aceptado el 20 de junio de 2021
Disponible en línea el 24/6/2021 2214-7500/© 2021 El/los autor/es.
Publicado por Elsevier B.V. https://doi.org/10.1016/j.toxrep.2021.06.020


















