¿CONFIANZA CIEGA O LIBERTAD DE DECIDIR?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció una hoja de ruta enfocada a «derrotar la meningitis para 2030«. Por eso la campaña de vacunación en Uruguay continúa y ahora se extiende más allá de los adolescentes: están convocados los mayores de 65 años. Ver noticia.
¿Sobran vacunas? ¿Falta confianza?
Cada vez más personas desconfían del relato oficial.
Y hay una pregunta que las autoridades deberían responder antes de reclamar confianza: ¿quién controla la calidad de las vacunas que se administran a la población?
El Ministerio de Salud Pública (MSP) está obligado por ley a controlar las vacunas. Pero ¿lo hace?
Ya habíamos investigado en el gobierno anterior qué ocurría con las vacunas contra la COVID-19 durante la pandemia: no se controlaban en Uruguay a pesar de que al menos Japón había detectado en 2021 partidas contaminadas de una vacuna anticovid. Ver noticia.
Este año volvimos a investigar para comprobar si, superada aquella situación excepcional, los controles funcionaban con normalidad. La respuesta, recibida esta semana, es contundente: no se controla ninguna vacuna. La información abarca las vacunas adquiridas desde 2025, incluidas las antimeningocócicas que se están aplicando desde julio de 2025. Ver expediente. Allí se puede leer:
«No se cuenta con información sobre análisis fisicoquímicos, microbiológicos y biológicos realizados sobre muestras físicas de lotes de vacunas ingresados al país desde 2025.«
Controlar la calidad no es una formalidad burocrática. Es una cuestión de seguridad sanitaria. Y los antecedentes internacionales demuestran que los problemas de calidad no son una hipótesis descartable.
Al investigar posibles contaminaciones de vacunas antimeningocócicas encontramos dos antecedentes relevantes: en Inglaterra se informó de contaminación con estafilococo dorado; en Australia, de contaminación con residuos metálicos. Los lotes contaminados fueron retirados del mercado para que no fueran aplicados.
Estos antecedentes llevan a otra pregunta: ¿qué controles se realizan a las vacunas en Uruguay y qué ocurre cuando se detectan problemas de calidad en alguna partida?
Hay un antecedente documentado pero…. en el ámbito veterinario. El laboratorio Rubino, dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), determinó que se dejara sin efecto la adjudicación de vacunas antiaftosa. Ver resolución. Es para evitar que los países que nos compran la carne rechacen embarques en los que detectan sustancias extrañas.
¿Y las vacunas de uso humano? El MSP cuenta con un laboratorio certificado por la OMS, el Centro de Control de Calidad de Medicamentos (CCCM). Sin embargo, según la información que hemos obtenido, este laboratorio no interviene en el control de las vacunas de uso humano. En el mismo expediente se puede leer:
«No se registran lotes de vacunas que hayan sido restringidos, suspendidos, inmovilizados, retirados o sometidos a medidas regulatorias por motivos de seguridad o efectos adversos desde 2025.»
El MSP afirma que «las vacunas son seguras». Pero ¿qué controles permiten sostener ese mantra? ¿Cómo se comprueba que el producto entregado corresponde a lo declarado por el fabricante? Eso no ocurre y por lo tanto el MSP incurre en publicidad engañosa.
Si, como queda en evidencia, el MSP no verifica adecuadamente la calidad de las vacunas que adquiere, sus afirmaciones categóricas sobre su seguridad carecen del respaldo que la población tiene derecho a exigir. Y si la información sobre los controles no se comunica de manera transparente, ¿cómo puede una persona decidir libremente si acepta o rechaza una intervención sanitaria?
En Uruguay no hay un seguro que cubra los daños causados por vacunas como existe en 19 países desde 1961, aún por vacunas que pasaron el control de calidad. Ver informe de OMS.
Sin control y sin garantías, son motivos suficientes en Uruguay hoy para que cualquier ciudadano rechace vacunarse y/o vacunar alguien a su cargo.
El problema no es que la población desconfíe.
El problema es anticientífico: exigirle confianza a ciegas.
Eso es un acto de fé. Y en Uruguay hay libertad de culto.

Nunca es suficiente la información que nos puedan brindar con respecto a la validación y veracidad de cada vacuna. Se perdió total confianza sobre este tema. Teníamos un calendario de salud totalmente confiable. Hoy en día con más experiencia de vida, dudo y desconfío total y plenamente de cada nuevo avance biotecnológico en pro de la la salud.
Yo creo que el MSP no brinda seriedad, y no prestó, ni prestará el oído para escuchar al ciudadano que quiere respuestas y confianza, el MSP no brinda garantías, solo gestiona recursos económicos, ya que se sabe de metas asistenciales…