Desde el año 2000 rige la ley que otorga un día anual de licencia paga a las trabajadoras que voluntariamente se realicen una mamografía. En 2006 el presidente Tabaré Vázquez la incorporó en el carné de salud con carácter gratuito, lo que convirtió a Uruguay en el único país del mundo en imponerla obligatoria. Cada octubre se organizan más y más eventos para promocionar la detección precoz del cáncer de mama. Gratis y con un día de licencia, la cantidad de mamografías en Uruguay aumenta en forma sostenida.
La mamografía fue desarrollada por un uruguayo en los años ’40: el Dr. Raúl Leborgne. Es decir que las uruguayas son pioneras en el mundo en someterse a ella desde hace ocho décadas.
La respuesta del MSP a un pedido reciente de acceso a la información sobre estadísticas de cáncer en Uruguay deja un dato que no puede pasar inadvertido: la mortalidad por cáncer de pulmón aumentó en mujeres (y disminuyó en hombres), mientras que la mortalidad por cáncer de mama disminuyó.
Uno de los factores de riesgo del cáncer de pulmón es el tabaquismo. Considerando las estadísticas oficiales de tabaquismo en Uruguay, ha disminuido de forma sostenida desde 2005 en general: tanto hombres como mujeres fuman menos. ¿Por qué esa diferencia tan dispar en la tendencia de mortalidad por cáncer de pulmón entre hombres y mujeres?
Este desplazamiento del patrón de mortalidad en mujeres por cáncer debería encender una señal de alerta, al menos por dos razones que están ausentes del debate público:
- La mamografía utiliza radiación ionizante. Una mamografía equivale a cuatro radiografías de tórax, y su repetición periódica implica una exposición acumulativa en una zona anatómica donde se encuentran no solo las mamas, sino también los pulmones.
- La radioterapia mamaria no es un tratamiento “local” inocuo. Parte de la radiación inevitablemente alcanza el tejido pulmonar.
A esto se suma un problema estructural de todos los programas de cribado (o detección precoz) en personas asintomáticas: el sobrediagnóstico.
El sobrediagnóstico no es un error ni un falso positivo. Es la detección de una enfermedad real que nunca habría causado síntomas, discapacidad ni muerte durante la vida de la persona, pero que, al ser diagnosticada, activa una cascada de intervenciones médicas (innecesarias para la persona pero redituables para los proveedores). El sobrediagnóstico convierte sanos en enfermos. El cáncer ductal in situ es el típico sobrediagnóstico de cáncer de mama. Dicho de forma simple:
- No es un diagnóstico falso.
- Es un diagnóstico verdadero… de algo que no necesitaba ser tratado.
Si además tenemos en cuenta que los mamógrafos uruguayos son adquiridos de segunda mano, tenemos un serio problema de calidad de las imágenes que potencia aún más el riesgo del sobrediagnóstico.
En el caso de la mamografía de rutina, el circuito es claro:
mamografía → sobrediagnóstico → tratamiento innecesario → radioterapia → irradiación pulmonar
La información oficial disponible sobre las estadísticas de cáncer en Uruguay presentan las siguientes gráficas en las páginas 31 y 33:


Las gráficas son elocuentes: a las mujeres les cambiaron el tipo de cáncer como causa de muerte. Los hombres no reciben radiación en el tórax como las mujeres que dejaron de fumar. Aunque se esfuercen por dejar de fumar, a las mujeres les crearon un factor de riesgo para el cáncer de pulmón: el cribado mamográfico.
Mujer:
La radiación acumulativa, el sobrediagnóstico y el sobretratamiento no es prevención. Al contrario.
Hace 10 años una sentencia declaró inconstitucional la obligatoriedad de la mamografía en el carné de salud. Descargala de aquí.
La mamografía NO ES OBLIGATORIA.











